“El cambio cultural de Málaga en diez años ha sido impresionante”

Una de las salas del Museo Picasso (Autor: Picasso Málaga)

Una de las salas del Museo Picasso (Autor: Picasso Málaga)

Corría 2003. Málaga estaba a punto de iniciar una década histórica en lo que a desarrollo cultural se refiere. Primero fue el Centro de Arte Contemporáneo y después el Museo Picasso Málaga en el señorial Palacio de los Condes Buenavista. Era sólo el pistoletazo de salida de lo que se podría denominar como la década del arte en la capital malacitana. Algo que ha desembocado en una oferta cultural muy amplia y que no siempre es valorada por los malagueños. ‘Territorio Málaga’ hace un repaso por esta evolución con el experto crítico de arte y profesor de la Universidad, Juan Francisco Rueda.

Esa inauguración de estos dos centros fue el inicio de ese florecimiento cultural de Málaga. Hoy no sólo están abiertos en la zona del distrito centro espacios institucionales como el Museo de Patrimonio Artístico de Málaga (Mupam), el de Revello de Toro o el Museo Thyssen. Como apunta Rueda, a eso se unen varias galerías de arte o los espacios autogestionados por diversos colectivos que están diseminados por muchos puntos de la ciudad.

Un camino no fácil

“La evolución ha sido muy positiva; el cambio cultural de Málaga en diez años ha sido impresionante”, reconoce el catedrático en Historia del Arte y profesor. El camino no ha sido fácil, pues se antoja harto complicado cambiar la imagen de Málaga como ‘paraíso’ del sol y la playa, del turismo puro y duro. Cuando se iniciaba este periodo de crecimiento cultural en la capital malacitana, algunas voces hablaban de que con el turismo no era necesario. “Hablaban de que era una ciudad inculta y que no iba a funcionar”, asegura.

El malagueño está orgulloso de este cambio, pero no es del todo consciente de lo que se ha conseguido

Esa cierta desidia también se percibe hoy, no tanto por el rechazo a una oferta cultural mucho más completa, sino por la falta de consciencia y de percepción. “El malagueño está orgulloso de este cambio, pero no es del todo consciente de lo que se ha conseguido”, destaca Rueda. Ese sentimiento está presente también en la participación de los malagueños que, aunque está ‘in crescendo’, sigue siendo baja. Como prueba, el reparto de las visitas al Museo Picasso: de las casi 400.000 visitas que se lograron en 2011, un porcentaje minoritario eran de vecinos de la ciudad.

¿Está fallando la difusión? Aunque, según reconoce Rueda, nunca es suficiente, el principal problema no es la falta de promoción, sino la escasa educación. Aunque aún queda mucho por recorrer en este terreno, “el cambio educacional se está dando y vamos a mejor; quizás ahora las generaciones de 30 o 40 años no están tan volcadas, como las de 20 o 25”.

¿Es suficiente?

Ese cambio generacional está permitiendo que esos espacios autogestionados sigan naciendo al calor de este crecimiento en la actividad de la industria cultural malagueña. En este tiempo han surgido y crecido espacios como Anfibio o Cienfuegos, que cuentan con una programación consolidada.

Hace ya más de una década, el motor comenzó a funcionar. La presencia institucional se incrementó pero con ella “la inercia ciudadana y comercial (galerías)”, gracias a lo cual Málaga empieza a disfrutar de un tejido cultural “muy amplio”. ¿Es suficiente? “Nunca lo es, pero la trayectoria y el balance son muy buenos”.

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Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

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