La ‘agonía’ de los coches de caballos en el centro

Parada de coches de caballos junto a la Catedral. / T.M.

Parada de coches de caballos junto a la Catedral. / T.M.

Miguel e Ignacio aguardan otro día más junto a su coche de caballos a los pies de la Catedral. Lo hacen sin mucha esperanza tras unos años, estos últimos, que quieren borrarlos de su memoria. “Hay muchos días que te vas a casa sin estrenar”, dice uno de ellos con cierto tono de amargura. La crisis económica y la progresiva reducción de las paradas y de los posibles recorridos por el centro han pasado una factura muy difícil de digerir para un negocio explotado por más de 40 profesionales en toda la zona turística (aunque hay 61 licencias).

Las dificultades económicas son uno de los caldos de cultivo para esta particular ‘agonía’ de un negocio que acumula años aciagos. Esta crisis ha reducido el gasto medio de los turistas y muchos no están dispuestos a desembolsar 30 euros para hacer un paseo por el centro. Sólo son los extranjeros los que mantienen, en cierta manera, la actividad.

Al peso de esa losa económica unen los obstáculos que, en los últimos años, han ido salvando en su trabajo diario. La reducción progresiva de paradas en el centro y la construcción obligada de un recorrido con escaso peso monumental e histórico han hecho que el paseo pierda parte de su encanto. “No podemos ir ni por la calle Alcazabilla, ni por la Plaza de la Merced, ni por muchos lugares que han sido cerrados”, explica Miguel. Así, la ‘ruta’ se ha reducido al Paseo del Parque, el Paseo de la Farola y Paseo de los Curas.

No podemos ir ni por la calle Alcazabilla, ni por la Plaza de la Merced, ni por muchos lugares que han sido cerrados con el proceso de peatonalización

La reducción de espacio

Temen la peatonalización del entorno de la Catedral.

Temen la peatonalización del entorno de la Catedral.

La peatonalización ha cerrado el paso a los coches de caballos en pleno centro. Además, en los últimos años se han ido reduciendo las paradas: la última la del Paseo del Parque, con una capacidad de 20 vehículos, tras la construcción del carril bus. No obstante, también se eliminaron la de la calle Alcazabilla y la Plaza de la Merced. Aunque mención aparte merece la reivindicación del colectivo de tener una parada especial en el Puerto de Málaga. Ante la exclusión de los coches de caballos en el transporte de los cruceristas desde el muelle hasta el centro de la ciudad, ha habido numerosas peticiones que no han sido escuchadas.

El último cambio, en este sentido, puede llegar con la peatonalización del entorno de la Catedral. Hoy, un puñado de coches aparcan en calle Postigo de los Abades tratando de ‘arrancar’ viajes de los turistas que pasean por el entorno de ‘La Manquita’. Sin embargo, estas obras, que deberían estar concluidas a finales de 2014, acarrearán un nuevo movimiento de la parada hasta la calle Cortina del Muelle. Temen que ello pueda suponer una nueva bajada del negocio: “Nosotros queremos estar donde está el monumento, donde hay más movimiento de gente”, explica Ignacio.

Nosotros queremos estar donde esté el monumento de la Catedral, donde hay más movimiento de gente

Una bajada del 50 % del negocio

Las consecuencias no han tardado en llegar. Estos últimos años están siendo una pesadilla para un sector que ha visto resentido su negocio muy fuerte. “La facturación ha podido bajar más de un 50 % en este tiempo”, explica Miguel, mientras señala todos los coches vacíos en la parada en una mañana soleada de las vacaciones navideñas en Málaga.

“Muchos días te vuelves a casa sin estrenar, sin haber ingresado ni un solo euro”, lamenta Ignacio, quien recuerda que más de 40 familias viven también de este sector en la capital, pese a que existen 61 licencias expedidas por el Ayuntamiento de la capital (el resto son profesionales que tratan de diversificar en otros ámbitos y no las están explotando).

La normativa aún pendiente

Toda esta problemática aún no ha sido debatida y, posteriormente, plasmada en la nueva ordenanza municipal. La actual es de 1997 y el Ayuntamiento se comprometió a negociarla con el sector a mediados del pasado año 2011. Sin embargo, debido a que no hubo avances, se vio obligado a aprobar en mayo de 2012 una orden con la que plantea la obligación de vestir uniforme por parte de los cocheros y la colocación de ‘pañales’ a los equinos.

No obstante, aún quedan pendientes los recorridos y la necesidad planteada por los profesionales de ampliarlos para hacer más atractivo el paseo o las tarifas y reducción de las paradas (actualmente hay cuatro).

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Redactor

Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

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