Negocios centenarios: Antigua Casa de Guardia, del siglo XXI al XIX en un solo paso

Llegas al número 18 de la Alameda Principal. Un sábado cualquiera. Fuera, la otrora avenida señorial de Málaga no deja de latir. Un joven cruza la calle mientras teclea en su teléfono móvil y una familia disfruta del paseo en un día soleado. Un buen puñado de esas conversaciones de los que pasean, casi siempre con prisas, versan sobre la peor crisis económica de este siglo y una de las peores del pasado. Te colocas frente a las puertas de madera antigua de esa vetusta taberna que resiste, cual aldea gala, al paso de los años y los cambios en la ciudad. Te dispones a iniciar un particular viaje en el tiempo con tan sólo unos pasos.

Bajas los dos escalones que separan dos siglos de historia y respiras hondo: el olor a ese característico vino malagueño lo llena todo. Es la una del mediodía y la barra de la Antigua Casa de Guardia comienza a recibir la visita de aquellos que siguen teniendo parada obligada en esta taberna. Una familia al completo, un joven extranjero que se empeña en fotografiarse con un rostro que refleja una mezcla entre sorpresa y admiración; un grupo de amigos ya mayores que, pese a todo, no abandonan la tradición de reunirse para hablar sobre lo divino y lo humano.

Los primeros ‘pajaretes’, archiconocido vino dulce de los Montes de Málaga, llegan a la barra, al igual que las primeras ‘notas’ a tiza sobre el mármol para evitar olvidos. Las toman los tres camareros como lo hacían muchos años atrás. “Aquí dentro no ha cambiado nada en todo este tiempo”, explica Antonio Garijo, hijo de quien, tras la Guerra Civil regentó esta taberna, tras haber pasado por numerosas manos desde que José de la Guardia la fundara en 1840. Ni la decoración, ni el mobiliario, ni su robusta barra, ni esos barriles que tanto caldo malagueño han servido en estos 160 años de historia.

Aquí dentro no ha cambiado nada en todo este tiempo. Todo sigue igual que hace cien años

Nada ha cambiado desde que en 1899 el número 18 de la Alameda Principal fuera el lugar elegido para continuar con un negocio que echó sus primeras raíces en plena calle Ollerías. Su historia está representada, en parte, en las repletas paredes del local. Un pequeño museo que muestra parte de las últimas décadas de la ciudad malacitana: carteles de feria de antaño, instantáneas emotivas como la del universal Pablo Picasso recibiendo vino de la familia…

La barra de la Antigua Casa del Guardia.

La barra de la Antigua Casa del Guardia.

Entretanto, la barra ya no tiene apenas un hueco vacío. En una escasa media hora cuenta con muchos ‘inquilinos’ que corroboran lo que asegura Antonio con tono orgulloso: “Hay una gran variedad, desde forasteros a personas mayores y jóvenes”. Algunos de esos que hoy hacen un alto en el camino en pleno centro histórico de la ciudad ya habían pisado ese basto suelo cuando aún eran muy jóvenes. “La clientela ha ido cambiando de generación en generación; muchos clientes recuerdan que le traían sus padres o sus abuelos cuando eran pequeños”, admite.

¿Y la crisis, esa de la que hablaban todos ahí fuera? Un negocio con 160 años de historia tiene experiencia más que suficiente en lidiar con épocas difíciles, en la que los bolsillos están vacíos y la ilusión, ausente. Pero ésta se ha notado más: “Está afectando bastante; cuando al mediodía se ambienta, algunos nos dicen que no está afectando… Yo les digo: si estuviéramos vacíos, nos teníamos que haber ido”, explica, tras reconocer que la ‘herencia’ del negocio no está clara. Los tiempos han cambiado. “Hoy se vive más al día, la mentalidad ha cambiado, pero esperamos seguir aquí muchos años más”, dice con energía mientras regresa a su puesto en la caja de la entrada.

Ahora vuelves sobre tus pasos y sales por donde entraste, dejando a Antonio en ‘su’ caja. Es el fin un particular ‘viaje en el tiempo’. Fuera, el mismo bullicio espera.

Sobre el autor

Redactor

Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

Número de entradas : 98

Deja un comentario

Desplácese hasta la parte superior