Ollerías, una ‘privilegiada’ y bohemia zona de paso en el centro

Vista de la calle Ollerías. / T.M.

Vista de la calle Ollerías. / T.M.

Vía de paso, pero sin la ‘vida’ comercial y vecinal de antaño. La calle Ollerías se ha convertido en otro vivo ejemplo de la degradación de ciertas partes del centro antiguo de la ciudad. Dos siglos atrás era un núcleo comercial importante y hoy es más una zona exclusivamente de paso hacia la zona histórica. Al igual que le ocurre a Carretería, los negocios siguen reduciéndose y con ellos la actividad. Aún así, la calle sigue contando con un aire especial y bohemio que, pese a todo, sigue respirándose.

Es uno de los nexos de unión entre la zona más al norte del distrito centro con el casco histórico. Dos siglos atrás era el lugar elegido por muchos alfareros malagueños para implantar sus talleres, en los que fabricaban ollas (de ahí su popular nombre). Esa importante actividad comercial ha ido reduciéndose paulatinamente hasta la actualidad, donde un buen número de los locales comerciales están vacíos y sólo los edificios públicos que abren sus puertas a diario los que mantienen, en cierta manera, la actividad.

Es inevitable hacer el paralelismo con la vecina calle Carretería, cuyo abandono sigue siendo palpable pese a los planes municipales para su recuperación. En ambos casos se da una espiral negativa repetida en otras zonas: decreciente vida comercial, reducción de la población, abandono en inversiones. En Ollerías este último paso no se cumple totalmente, pues ha habido actuaciones en los últimos años. No sólo se llevó a cabo la remodelación de la plaza, sino que se rehabilitó la antigua Casa Cuna (que acogía a niños abandonados) para ubicar el Centro Cultural Provincial y la Biblioteca de Cánovas del Castillo (la única importante dentro del distrito centro). Sin embargo, su ‘vida’ vecinal sigue sin recuperarse.

El Centro Provincial Cultural de la Diputación. / T.M.

El Centro Provincial Cultural de la Diputación. / T.M.

Un barrio de paso

Esos edificios públicos contrarrestan, en parte, la escasa actividad. “Es de lo poco que da algo de movimiento a la calle”, explica Manuel Guijarro, vicepresidente de la Asociación Vecinal ‘El Molinillo’ y residente de la zona desde hace medio siglo. A este grupo se une también la Iglesia Evangelista y la guardería municipal. Esta última será por poco tiempo, pues el Ayuntamiento tiene previsto su traslado al barrio de La Victoria, sin tener aún definido el uso que le dará al edificio actual.

Era una calle muy alegre, muy transitada, con muchos negocios y hoy está mal

“Era una calle muy alegre, muy transitada, con muchos negocios y hoy está mal”, reconoce Manuel, quien lamenta el incremento exponencial del tráfico en la zona. Y es que esta arteria une las zonas de El Molinillo, Segalerva o La Goleta con el centro histórico y la circulación de vehículos es continuo. Ese tránsito también es para muchos vecinos que la utilizan con el mismo fin, por lo que se ha convertido más en una zona de paso. Pero, curiosamente, no lleva aparejada una importante actividad comercial, ni de negocios en la zona.

Ese extremo es corroborado por la propietaria del establecimiento ‘Pata Negra’, uno de los ‘veteranos’ en la calle. Lleva doce años abierto y en ese tiempo, según reconoce ella, “la calle ha cambiado una barbaridad”. Insiste en el perjuicio de la ‘caída’ de Carretería, de la eliminación de este área como prioritaria para los visitantes del centro y de la reducción de la actividad en el Centro Cultural Provincial e insiste en que también ha tenido mucha influencia la crisis económica y su efecto en el comercio y en la vivienda.

El negocio que tenemos es de los pocos vecinos del barrio, hay mucho paso pero poco para consumir

“El negocio que tenemos es de los pocos vecinos del barrio, hay mucho paso pero poco para consumir”, explica el dueño de la Farmacia de la calle, que apenas lleva unos meses abierta pues se ha trasladado allí por las obras en el local que ha ocupado durante los últimos años en calle Carretería.

 

Con ‘olor’ cultural

Pese a esta evolución, la calle Ollerías sigue manteniendo ese ‘olor’ cultural y, en cierta manera, bohemio. Cuenta con una rica historia, pero no existen muchos vestigios del pasado. Numerosos edificios con hasta tres siglos de historia no se han conservado y han ido derribándose y construyendo otros nuevos. No obstante, aún existen algunos ejemplos, como la propia Iglesia Evangélica o la fuente de calle Los Cristos, perpendicular a Ollerías. Este último vuelve a estar muy deteriorado, después de que se rehabilitara hace ya varios años.

A ese ambiente bohemio contribuyen algunos de los negocios que mantienen sus puertas abiertas: una pequeña tienda de artesanía, una librería especializada de segunda mano… Sigue manteniendo ese ‘aire’, aunque lo hace mientras la ‘vida’ vecinal sigue decayendo y la convierte en una ‘privilegiada’ calle de paso.

Sobre el autor

Redactor

Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

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Comentarios (2)

  • moises

    Hola buenas en esa calle tenia yo unos familiares
    Luis demetrio silva (Ramón) que tenia tres hijos
    Querría saber si la casa en la que viven se mantiene bien
    Estaba justo al lado de un edificio del ayuntamiento o
    Diputación (biblioteca o similar.
    Agradeceria mucho esta informacion gracias de antemano.
    Un saludo.

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