Las horas más bajas de Galerías Goya

  • La céntrica zona comercial sufre un importante deterioro y una bajada de la actividad

  • Comerciantes reclaman ayudas para revitalizar este lugar, tras años de abandono

Entrada de las Galerías Goya en calle Calderería. / T.M.

Entrada de las Galerías Goya en calle Calderería. / T.M.

Plena plaza de Uncibay. Paso obligado para turistas en el centro histórico de Málaga. Muchos de ellos pasean por la calle Calderería, hoy peatonal y repleta de terrazas y vida. Ese bullicio, ese continuo trasiego de gente contrasta con el deterioro y la ‘soledad’ en el número 6. Desde que en a finales de 1974 abriera sus puertas Galerías Goya, en pocas ocasiones ha pasado por un deterioro y un abandono mayor. Escasa iluminación, innumerables locales comerciales vacíos, escaleras mecánicas que no funcionan… Los comerciantes reclaman obras e inversiones en esta propiedad privada y una revitalización manteniendo su espíritu artesano y muy local.

Hasta hace unos días lo único que hacía pensar que las históricas galerías se mantenían vivas era un cartel anunciador con los negocios que dentro aún sobreviven día tras día. Hoy, está apartado en una de sus entradas por las quejas de pérdida de visibilidad de los comercios aledaños. Igual de apartado que está este pequeño centro, que, pese a algunos intentos tanto desde lo público como desde lo privado, atraviesa sus horas más bajas.

Tras esa vetusta fachada, en cuya primera planta aparece un premonitorio cartel de alquiler, siguen abriendo su persiana todos los días un pequeño grupo de comerciantes, muchos de ellos centrados en la decoración y la artesanía, que batallan contra el olvido y contra los elementos. “Muchos de los que pasean no llegan porque piensan que no hay nada, que ya no existen las galerías; nadie se atreve a entrar”, lamenta Asunción Pérez, que regenta ‘Las 13 madejas’. Relata la “vergüenza” que siente cuando algunos de los asistentes a los talleres que organiza deciden ir a los baños públicos de la galería en la zona más abandonada y con menos actividad.

Muchos de los que pasean no llegan porque piensan que no hay nada, que ya no existen las galerías; nadie se atreve a entrar

¿Cómo llegamos aquí?

Galerías Goya abrió sus puertas a finales de 1974, tras la reconversión de los cines Goya (uno de las trece salas que llegaron a estar abiertas en el centro de la ciudad). Lo hizo con un formato que, por aquel entonces, era novedoso y resultó exitoso. Durante dos décadas, la actividad era continua y el atractivo, mucho. No en vano estaba situado en un lugar estratégico del centro histórico. Sin embargo, su decadencia comenzó a partir de esos primeros años. Muchos de los locales comenzaron a vaciarse y la intensidad comercial se redujo de forma considerable. Ya en la primera década del nuevo siglo hubo una revitalización a base de inversión privada tanto en los locales como en el interior.

A ese impulso se unió el proyecto Lanzadera Empresarial ‘Goya’, financiado con fondos europeos y desarrollado por el Ayuntamiento. ¿El objetivo? Recuperar la actividad comercial, convirtiendo las galerías en una suerte de incubadora de empresas: se subvencionaba durante un año el alquiler a los proyectos viables que se presentaban. Al calor de estas ayudas aterrizaron muchos pequeños negocios que probaron suerte. Esta inyección económica ha cesado y un escaso número de los proyectos que se mantenían en pie han resistido. Uno de ellos es el de BB Tocados y Complementos, aunque a duras penas. Su promotora, Barbara Balluqui, advierte: “Es muy difícil revitalizarlo sin ninguna ayuda”.

El estado actual

Interior de la planta baja. / T.M.

Interior de la planta baja. / T.M.

La realidad es que hoy las galerías viven unas de sus horas más bajas. La crisis económica de telón de fondo y el progresivo abandono de la galería en el escenario principal hacen una combinación fatal. Unas escaleras mecánicas paradas desde hace medio año, zonas oscuras que no se iluminan, un mantenimiento escaso… La sensación al patear sus pasillos es, en cierta manera, de desasosiego. “Es una lástima porque se trata de un sitio buenísimo; vienen muchos extranjeros”, replica la propietaria de ‘Las 13 madejas’.

Entre el sótano, la planta baja y la primera no habrá más de una quincena de negocios abiertos. Muchos de los locales están vacíos o con una actividad esporádica. Los que están ocupados lo hacen con unos alquileres muy bajos que representan, precisamente, el atractivo mayor. Juan Miguel Benítez, que tiene abierto un negocio de tatuajes, explica que paga 150 euros de alquiler y eso compensa la bajada en las ventas. Lo mismo le ocurre a los demás, que siguen manteniendo la actividad a duras penas.

Es una lástima porque se trata de un sitio buenísimo; vienen muchos extranjeros

Junto a la dura crisis económica y a la falta de ayudas para revitalizar este particular ‘rincón’ comercial, también hay un tercer factor: las múltiples propiedades. No existe un único propietario, sino que son varios, lo que hace que los acuerdos para hacer obras o para autorizar algún evento se hagan muy difíciles.

El futuro

Ante este panorama, algunos de los comerciantes ya planean iniciativas propias para dar oxígeno la zona, como un mercadillo de segunda mano para dentro de un par de meses. Sin embargo, creen que es necesaria una mayor implicación de las administraciones para recuperar su pulso. Insisten en la necesidad de más ayudas como las que puso sobre la mesa el Ayuntamiento en su momento para allanar el camino a quien esté planteándose implantar un nuevo negocio. Y en la voluntad de los propietarios privados para dar más luz al lugar: “Limpiar, cambiar la escalera mecánica por una rampa o pintar todo de blanco”, propone Asunción Pérez.

No quiero que esto se convierta en un centro comercial más, sino que se mejore pero manteniendo el espíritu

Insuflar vida a esta galería, pero sin perder su esencia. “No quiero que esto se convierta en un centro comercial más, sino que se mejore pero manteniendo el espíritu”, advierte Lucía Bueno, de El Tendero de Lucía. De hecho, muchos de los negocios están dedicados a la artesanía o dirigidos a un público no masivo.

Al igual que el cartel arrinconado con los nombres de los pocos negocios que hoy subsisten en su interior, Galerías Goya espera a ser revitalizada en pleno centro histórico de la ciudad. Entretanto, vive sus horas más bajas.

Sobre el autor

Redactor

Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

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