El olor a libro antiguo pervive en el centro

  • El ‘circuito’ de segunda mano y antiguos del centro sufre bajas pero resiste

La librería Abadía, una de las señeras del centro, acumula 40.000 libros y 10.000 comics. / T.M.

La librería Abadía, una de las señeras del centro, acumula 40.000 libros y 10.000 comics. / T.M.

Es un olor especial el que desprenden los libros viejos. Ni el paso del tiempo, ni la revolución tecnológica, ni acaso la dura crisis económica han hecho desaparecer ese aroma cargado de historias. Ese que continúa vivo en las librerías que mantienen sus puertas abiertas en el centro. Ha habido bajas en el popular circuito de segunda mano y antiguo formado durante décadas, pero aún así, miles de historias esperan a ser leídas en algunos de esos rincones.

Coleccionistas privados, administraciones, ávidos lectores, aficionados… Muchos son los potenciales clientes de un sector que, pese a los embates de la situación actual, aguanta en pie. “Nos ha afectado, pero menos que, por ejemplo, las librerías de nuevo”, explica Francisco Soler, mientras ordena algunos de los últimos ejemplares recibidos en su pequeño establecimiento en la calle Comedias, en el que almacena hasta 40.000 volúmenes. Su librería, ‘Abadía’, es una de esas supervivientes, al igual que otras como ‘Códice’ o la anticuaria ‘Antonio Mateos’.

Pese a lo que se pueda pensar, se trata de un sector que mantiene un movimiento constante de compra y venta y de interés por todas las partes. El perfil no ha cambiado, pues sigue siendo muy heterogéneo y sin unos rasgos muy particulares. Quizás, esa es parte de la fórmula del éxito. “Suele ser hombre o mujer de 30 a 50 años”, explica Francisco. Los hay que buscan libros antiguos para regalos o descatalogados que no encuentran en los establecimientos generalistas. Hay estudiantes jóvenes que tratan de ahorrarse unos euros buscando el ejemplar que debe leer para una asignatura. O también universidades y bibliotecas que planifican nuevas incorporaciones a sus fondos.

Influencia de Internet

En esa fórmula del ‘éxito’, la irrupción de internet ha sido muy importante. Todas las librerías reconocen que compensa la reducción de las ventas físicas, aunque aún sigue representantando una parte minoritaria del negocio. Muchas de ellas no sólo tienen sus propias webs sino que están adscritas a plataformas como Uniliber, que hacen de intermediarias entre quien busca un libro concreto y el librero.

Pero es en la información, en el trabajo de documentación y búsqueda donde ha supuesto una auténtica revolución. Lo reconoce Antonio Mateos, nieto del fundador que la librería que lleva su nombre en calle Esparteros (lleva abierta desde 1938): “A la hora de buscar información el cambio ha sido bestial”. Y lo ilustra con una vivencia propia. Hasta hace muy poco contaban en su fondo con una edición de Nebrija incunable. Su padre desconocía dónde estaba impresa y los datos fundamentales. Fue internet, a través de la consulta en la Hispanic Society de Nueva York, donde descubrió que era un ejemplar sevillano de 1498.

A la hora de buscar información el cambio que ha permitido internet ha sido bestial

Circuito de antiguo, con bajas

La librería de Antonio Mateos, con 75 años de historia. / T.M.

La librería de Antonio Mateos, con 75 años de historia. / T.M.

Años atrás, el centro histórico de Málaga acogía un particular circuito de librerías antiguas y de segunda mano que suponían un atractivo para muchos de sus usuarios. Hoy, las dificultades económicas o, simplemente, la jubilación de sus propietarios ha provocado bajas y, por ende, reducido las posibilidades de aquellos amantes de estos establecimientos.

“Algunas no han sobrevivido y en la mayoría de los casos ha sido por jubilaciones, ahora quedamos tres de segunda mano en el centro”, explica Roberto Pérez, dependiente de la librería Códice junto a la Plaza Uncibay. Aún con esta reducción, existen varias alternativas para el amante del libro de segunda mano en la zona.

El enorme valor histórico y las anticuarias

Y entre todos esos volúmenes, entre esas montañas de ejemplares de todo tipo y ese olor tan característico se esconden grandes joyas históricas. Algunas del siglo XV o del XVI, como los manuscritos con los que cuenta la Librería Abadía. O los incunables o algunas maravillas del gótico español con los que cuenta en su fondo de 30.000 libros Antonio Mateos.

La librería de Mateos es la única anticuaria de toda la provincia malagueña y una de las pocas de Andalucía. El concepto es algo distinto a las de segunda mano, en las que hay una mayor diversificación (ediciones descatalogadas, cómics e, incluso, vinilos). Hablamos de piezas con un valor histórico importante y, en algunos casos, incalculable. “He llegado a comprar libros por el valor de un gran coche”, explica Antonio, queriendo mantener en secreto la mayor cuantía económica que ha desembolsado por una edición.

Su cliente no es el mismo que el de las otras librerías de segunda mano. Se trata, fundamentalmente, de personas con mayor poder adquisitivo, coleccionistas privados e, incluso, bibliotecas y administraciones. Hoy vende a los cinco continentes a través de internet y gracias a esa internacionalización mantiene el tipo a pesar de la bajada de ventas físicas. “La crisis ha afectado en el regalo a un médico de un libro de 200 o 300 euros o en el detalle a un abogado que cumple 50 años de carrera…”, reconoce.

¿Y el futuro?

Es cierto que hoy en día se puede seguir disfrutando del olor a libro antiguo en la ciudad. Pero, ¿en el futuro? Nadie quiere hacer sus apuestas. “Me imagino que el libro de segunda mano tendrá más vida que el de primera mano y espero vivir para contarlo”, admite con una media sonrisa Antonio Soler. ¿Y el libro electrónico? “Posiblemente resta lectores, pero no sé si resta tantos compradores”.

Me imagino que el libro de segunda mano tendrá más vida que el de primera mano y espero vivir para contarlo

En el caso de las librerías anticuarias, la historia cambia. Se va a necesitar una renovación generacional del sector. “El que continúe en el negocio necesitará una tremenda formación, conocimiento de idiomas vivos y muertes y una fuerte inyección económica, pues hay que arriesgar mucho”, explica Antonio Mateos, quien responde con claridad cuando se le pregunta por el futuro: “No tengo ni idea… Esto está cambiando constantemente”.

El futuro aún no está escrito. El presente del centro de Málaga lo está, en parte, con letras antiguas. Y, por ahora, así seguirá siendo.

Sobre el autor

Redactor

Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

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Comentarios (1)

  • ANDRES GALLARDO HIDALGO

    Cada vez que me desplazo a Málaga por cualquier motivo, me aseguro echar un buen rato en la librería CÓDICE. Pasar la vista por entre los anaqueles, seleccionar unos ejemplares descatalogados o de edición agotada, palparlos, olerlos, recrearme en su encuadernación y, posteriormente, poner la fecha en el libro y firmarlo para dejar plasmado en su primera página el lugar y el día en que lo encontré, eso para mí es uno de esos pequeños detalles que me llenan de alegría. Y al llegar a casa, colocarlo en un lugar de mis bibliotecas para ir aumentando el número de libros míos.

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