Seis años luchando contra el hambre de los niños

Madres aguardando para recibir la ayuda en El Biberódromo. / T.M.

Madres aguardando para recibir la ayuda en El Biberódromo. / T.M.

Piedad acude, como siempre, con su carrito al número 2 de la Plaza Miguel de los Reyes, en pleno barrio de Las Lagunillas. Lo hace con una sonrisa, pese a tener serias dificultades para llegar a final de mes. Está parada y es madre soltera de una niña de once meses. Bromea junto con otras muchas madres que se arremolinan a las puertas del ‘Biberódromo’. Son las cinco de la tarde de uno de los días más felices para muchas familias del centro.

Se abren las estrechas puertas y Piedad es de las primeras en cargar su carrito para subir los dos escalones que separan el frío de la calle con el calor de la solidaridad. Muchas siguen sus pasos y se acercan al mostrador en el que dos voluntarios se afanan en atenderlas. Les piden su acreditación e, inmediatamente, cargan la leche, los pañales, los potitos o, incluso, algo de ropa para pasar las próximas dos semanas. “No dan mucho, porque somos muchos; pero es una gran ayuda, te hace mucho el avío”, explica la joven de 25 años.

Ella es uno de los 200 usuarios que hoy en día atienden en este local de Las Lagunillas y en otro en La Trinidad. Hace seis años, tan sólo 20. Era 2007 y el periodista Manuel Montes trabajaba en una radio en Málaga. Allí recibió la voz de alarma: muchos niños de Las Lagunillas no podían tomar leche por los problemas económicos. No era más que el punto de partida de una organización que supone el sostén para muchas familias del centro.

Siete años de vida

Esa veintena de familias en sus inicios eran atendidas gracias a la ayuda del Banco de Alimentos. Ahora, el gasto es soportado a través de subvenciones del Ayuntamiento, aportaciones de Cruz Roja y del propio banco, además de la ayuda de los 20 socios y de las campañas benéficas que se llevan a cabo en toda Málaga. Toda la ayuda es poca para cubrir las necesidades. Para muestra, una cifra: este mes de febrero se han gastado 5.000 euros sólo en pañales.

En esos primeros pasos, la mayoría de los atendidos eran inmigrantes con problemas económicos. Hoy, éstos sólo representan el 40 % frente al 60 % de españoles, como explica Manuel, quien recuerda que desde organizaciones como Cáritas, administraciones como el Ayuntamiento o centros sanitarios como el Hospital Carlos Haya o el Materno-Infantil les derivan a muchas familias. “Ahora hay mucha madre soltera o separada y también algunos perfiles de personas que estaban muy bien económicamente y hoy sufren los problemas de la crisis”, explica.

Ojalá tuviéramos que cerrar algún día, porque eso significaría que la situación mejoraría, pero es muy difícil

El futuro

¿Y el futuro? Manuel es rotundo: “Ojalá tuviéramos que cerrar algún día, porque eso significaría que la situación mejoraría, pero es muy difícil”. Por eso, se comprometen a seguir atendiendo en lo que puedan. Hoy, hay hasta una treintena de niños en lista de espera, aguardando a poder disfrutar de esta ayuda.

Piedad es peluquera y masajista facial. Mira al futuro y sólo recuerda que aún le queda un año de ‘oxígeno’ hasta que la niña cumpla dos años y ya deje de ser atendida. “Esperemos encontrar un trabajo antes”, admite. Como ella, muchos esperan que este sólo sea un bache del que saldrán. Mientras eso ocurre, ‘El Biberódromo’ seguirá abriendo sus puertas todos los martes y jueves en la Plaza Miguel de los Reyes.

Sobre el autor

Redactor

Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

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