“El patrimonio del centro es muy desconocido por los malagueños”

Está aún en la veintena y con un proyecto empresarial en marcha. María del Mar Rubio es una joven historiadora que tiene un empeño: conseguir que el patrimonio histórico y cultural del centro de Málaga, ‘oculto’ para muchos vecinos de la ciudad, sea conocido y valorado. Ese empeño tiene un nombre, Cultopía Gestión Cultural, y un instrumento: rutas culturales por algunos de esos lugares ‘escondidos’ del distrito. TerritorioMalaga.com hace balance con ella de este año y medio de ‘aventura’ emprendedora y analiza la situación del patrimonio de la ciudad. Ella es clara: “Es muy desconocido por los malagueños”.

Mar Rubio frente al monumento de la Plaza de la Merced. / T.M.

Mar Rubio frente al monumento de la Plaza de la Merced. / T.M.

¿Cómo surgió Cultopía? ¿Cuál fue el detonante?

El premio Spin Off que me dieron en la Universidad. Hasta entonces no me lo había planteado como una salida de verdad. Pensaba que había opciones en Málaga, que no había empresas de este tipo, que estaría bien que alguien lo hiciera y me gustaría, incluso, que yo pudiese trabajar en ella. El proyecto lo presenté en mayo de 2011, sin ninguna intención ni esperanza, pues el Spin Off es un premio en el que se presentan empresas de ciencia, de tecnología… Cuando me lo dieron, consideré que si la Universidad creía que podía ser viable, a lo mejor la idea no era tan descabellada. Y fue ahí cuando comencé a considerarlo un poco más en serio.

¿Cuál fue el arranque, el comienzo?

La primera actividad que organizo ya con Cultopía es la visita teatralizada de Halloween de 2011 en el Cementerio Inglés. Yo hasta ese momento había estado colaborando con ellos. Simplemente se trataba de hacer todo el trabajo que estaba haciendo, pero en vez de voluntaria, de manera profesional. Pero donde verdaderamente aterricé fue en unas jornadas para ver el plan de empresa y ves¡r si es viable o no. Después de todo eso, me di cuenta de que podía intentarlo y de que verdaderamente no había empresas que se dediquen a lo mismo. Es cierto que los primeros años la cosa va a estar complicada, pero en la medida en la que yo llegue la primera tengo más posibilidades.

En principio, ¿estás tú sola en esta ‘aventura’?

Si, en principio soy yo. Mi socia actualmente es la persona que se ha encargado de la página web, de los temas más técnicos, diseño de carteles… Pero la cara visible soy yo, porque al final soy yo la que visita la que organiza… A eso hay que sumar todos los colaboradores que me han ido ayudando en el camino, porque claro yo sola no puedo. Tiro de compañeros de carrera, de gente que me ha dejado el currículum para ofrecerle una colaboración puntual.

Mar Rubio es historiadora. / T.M.

Mar Rubio es historiadora. / T.M.

Algunos de esos colaboradores son para la documentación de las rutas… ¿No es cierto?

Sí, tengo a una persona que sí me ayuda bastante con ese tema y le encargo la documentación de alguna ruta, pero otras me encargo yo y eso ya es más complicado, porque tengo que sacar el tiempo. Es un trabajo importante porque normalmente me gusta sacarlo de libros, de fuentes constatadas. Yo cuando ofrezco la ruta, trato de decirlo de una manera muy divertida y muy amena, pero no deja de tener toda la veracidad. Tiene mucho trabajo detrás, porque no es llegar a Wikipedia y ‘fusilarla’.

Hoy en día, ¿cuántas rutas tienes planteadas?

Tenía la de los cafés y la cripta de la Victoria para este fin de semana pero estaba prevista lluvia, mi mayor enemigo. Esperemos que la que tengo en Viernes Santo y Sábado Santo, sí se salve. Y luego tengo programada la agenda de abril que es básicamente todas las rutas hechas e ir dándole nuevas fechas. Ahora mismo tengo disponibles nueve. Eso son muchas horas de trabajo.

Tengo nueve rutas diseñadas y en un 80 o 90 % la gente que acude es de Málaga

¿Qué perfil de asistente sueles tener? ¿Más turista que autóctono?

Al revés. En mi caso, en un 80 o 90 % es gente de Málaga. El resto son gente de fuera pero que tienen alguna vinculación con Málaga, pues a lo mejor son ‘guiris’ pero que llevan viviendo 20 años aquí. Yo no hago un itinerario de los típicos monumentos que un turista o que yo misma cuando voy a una ciudad quiero ver. Yo me voy a ese patrimonio que no está tanto al uso. Y es aquí donde hay que tener en cuenta la situación económica de la ciudad. Al fin y al cabo, esto es cultura y es ocio y de eso es de lo primero que uno recorta.

¿Lo has notado?

Claro que se nota y los grupos con los que trabajo son pequeños. Por eso digo que en estos primeros años tengo que tener paciencia y saber que es un proyecto a largo plazo. Aún así, hay gente que hace un esfuerzo y yo también lo hago para poner unos precios muy ajustados y asequibles.

¿Cómo has logrado, desde abajo, esa repercusión?

He tenido la suerte, aunque también me lo trabajé, de encontrar un primer sitio o enclave que ha llamado mucho la atención y así he podido hacer muchas actividades muy diversas. En el momento en el que dices que vas a abrir un cementerio por la noche, los medios de comunicación te miran. Y la segunda, en la que anuncias que no sólo vas a abrirlo sino que lo vas a hacer con actores y teatralizado, te tienen que volver a sacar. En cierta manera, el cementerio y yo hemos tenido una relación muy positiva.

Pero sí que es importante intentar que salga en la agenda de los periódicos. Tengo mi propio canal de Facebook y Twitter, pero los usuarios tienen unas características determinadas. Ahí no voy a encontrar a personas mayores, que es un público muy sensible a este tipo de cosas, porque tienen tiempo libre y porque no todos los jubilados no tienen problemas económicos.

El centro es muy desconocido y por eso he estado intentando sacarle la historia que hay detrás

¿Es el centro un lugar que, pese a tener una gran afluencia de personas, es demasiado desconocido?

Es muy desconocido. Por eso he estado intentando sacarle la historia que hay detrás, porque normalmente pasamos en nuestro día a día y no nos damos cuenta. En realidad, muchas veces hace falta que un día te pares y alguien te diga que te fijes en la fachada del edificio por el que pasas todos los días. Por eso, de alguna manera me siento orgullosa de que la gente entienda el patrimonio que tenemos y el orgullo que tenemos que tener por lo nuestro. Que ni mucho menos tenemos que agachar la cabeza ante ciudades como Sevilla o Granada.

Desde tu posición, ¿crees que el malagueño valora realmente el patrimonio que tiene?

No, pero porque no lo conoce. Porque cuando lo conoce, le cambia las tornas. Me pasa mucho con la ruta de la Cripta de la Victoria, cuando alguien va a la iglesia y entra a la cripta y sube al camarín por dentro… Ha estado ahí toda la vida y nunca han tenido la excusa de ir. Y cuando lo ven le cambian las tornas.

Nos hemos volcado en los visitantes de fuera y nos hemos olvidado de que se puede hacer un turismo de nuestra propia ciudad

¿Qué carencias ves en el centro?

Creo que durante mucho tiempo hemos intentado ser muy agradecidos con los turistas, y ponérselo fácil… Nos hemos volcado en los visitantes de fuera y a lo mejor hemos perdido nuestra esencia en ese camino de querer agradar y convertirnos una ciudad muy turística. Nos hemos olvidado de que se puede hacer un turismo de nuestra propia ciudad. Por eso, el principal problema es crear un mercado. La gente no es consciente de que no sólo se hacen visitas guiadas a una ciudad que no conoces. Se han volcado en los turistas y se ha olvidado de mostrar la historia a los de aquí.

¿Cómo ves el mantenimiento del patrimonio en esta zona?

Hay ciertas zonas que son complicadas y más ahora. Hay una ruta sobre las esculturas del Parque y la última vez que la hice fue una experiencia bastante traumática porque hay muchas personas que están sin techo y viven en el parque. Si estás devolviéndole el esplendor cultural y botánico y te encuentras con esa realidad social, qué haces. Es bastante complicado. En realidad, mientras que hay ciertas zonas que están muy bien hay otras que hay que prestarle más atención. Aún así, si lo comparamos cómo estaba hace años, hemos avanzado muchísimo. Nos queda un camino por recorrer impresionante.

Aunque hay ciertas zonas complicadas, si comparamos el centro hoy a cómo estaba hace años, se ha avanzado muchísimo

Eres un ejemplo de joven que poco a poco ha ido haciéndose un hueco en su sector… ¿Cómo ha sido este camino?

Es complicado, siendo sincera. Hay momentos de soledad, en los que te das cuenta de que si no haces las cosas tú no las haces nadie. Y eso es muchísima responsabilidad. Para mí ha sido un poco complicado cambiar la mentalidad. Cuando hacía mis ‘cosillas’ no dejaba de buscar trabajo. El paso más duro fue cerrar mi perfil en Infojobs, porque me di cuenta de que ni estaba buscando trabajo ni te estaba centrada en emprender. Fue el paso mental de decir que me voy a dedicar dos o tres años a esto. Si después de 3 años no tiene futuro o no puedo dedicarme a ello, siempre puedo volverme a abrir el perfil de Infojobs (ríe).

Ruta en el cementerio inglés. / Cultopía

Ruta en el cementerio inglés. / Cultopía

¿Se puede vivir de esto?

Ahora mismo no. Todo el beneficio que voy sacando lo intento reservar para que la empresa pueda sobrevivir. No me estoy llevando sueldo, sino que estoy intentando que el proyecto siga adelante. No  quiero dilapidarlo porque no va a llegar a sobrevivir. Es algo complicado, poque al ser los malagueños mi público mayoritario sufres la realidad económica que hay.

¿Qué le dirías desde tu experiencia a los jóvenes que escuchan el tan manido concepto de ‘emprendedor’ y a los que les animan a montar su propio negocio?

Tendrían que pensárselo bastante. Es curioso que al principio, esto no existía. El empresario sólo podía serlo si venía de una familia de empresarios o tenía suficiente solvencia económica. Ahora volviendo a lo contrario: cualquier persona puede emprender y el autoempleo es la salida. Se trata de un proeycto a largo plazo y si necesitas pagar la hipoteca, resulta muy complicado. Se tiene que valorar si puedes permitírtelo.

En este cambio, las administraciones tienen gran parte de culpa… Como no son capaces de generar políticas suficientemente buenas para generar ese empleo, están dando la vuelta al discurso para que te lo hagas tú. Que sí que hay negocios e ideas brillantísimas, pero no todo el mundo las tiene. No creo que vayamos a salir de la crisis con 4 millones de emprendedores, sinceramente. Se tendrían que combinar ayudas y medidas para generar empleo tradicional y también para generar esos emprendedores. No apostarlo todo a un caballo nada más.

Sobre el autor

Redactor

Periodista. De origen jienense, pero con vida malagueña. El optimismo, mi mejor arma.

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